Autor Tema: San Lorenzo en la literatura  (Leído 1889 veces)

Desconectado Ivan42

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  • Las heridas del corazon duelen pero no te matan
Recuerdo que este tema tenía páginas y páginas pero se perdió en una de las caidas del foro. Lo inauguro con un cuento del último libro de Pedro Mairal

La pasión

El comienzo sería así: Un médico al que no le gusta el fútbol está almorzando con dos matrimonios amigos, por Núñez, en una larga sobremesa de domingo. Uno de los amigos mira por debajo de la mesa su Blackberry y dice: ¡Vamos! San Lorenzo metió un gol a último minuto. Terminó el partido. Están jugando acá en River, dice. Los amigos del médico discuten sobre San Lorenzo. Uno es de San Lorenzo, el otro de Boca. Él los escucha cansado, mirándose con las esposas respectivas, hartos todos del tema, y se pone a argumentar contra el fútbol. Afuera hay unas corridas a la salida del estadio. Aconsejan en el restorán esperar un poco, y cierran la puerta.

Después salen. Hay un tumulto en la esquina. Se acercan. La gente pide un médico. Contra un poste de luz, ven a un hincha de San Lorenzo sentado sobre su propio charco de sangre. El médico duda, se acerca, lo revisa. El tipo le pregunta si se va a morir. El médico no le contesta. Le mira la herida, trata de frenar la hemorragia. Llama una ambulancia y se arrodilla al lado de él. El hincha, otra vez, le pregunta si se va a morir. El médico le dice que puede ser. El hincha está en estado de gracia. Se ríe a carcajadas pero a la vez grita de dolor. El médico lo acompaña en su agonía.

El hincha le pregunta: ¿De qué cuadro sos? No me gusta el fútbol, dice el médico. Entonces ahora sos de San Lorenzo, le dice, se saca la bandera que lleva en los hombros y se la pone al médico. Mi pasión ahora es tuya, le dice. El médico se mira la bandera como bufanda colgada del cuello, la agarra y en ese momento el hincha le aprieta las manos y lo trae contra sí como si lo fuera a zamarrear o a decirle un secreto; no lo suelta. Es un tipo grandote y fuerte. Se aferra a la vida muriéndose, yéndose. Es un momento íntimo. Se escucha la respiración agónica. Finalmente el hincha le dice al oído: Aguantame los trapos. Y se muere.

Llegan otros barras corriendo. Lo empiezan a levantar. El médico les dice que ya no hay nada que hacer. Es mi hermano, dice uno. El médico le dice «me dio esto», le quiere devolver la bandera. El hermano le mira la camisa blanca ensangrentada, las manos. Le dice, si te la dio, es tuya.
Se lo llevan en andas. Llega la ambulancia. El médico queda ahí parado en medio de la gente que mira.

Una semana después está dando una conferencia en Europa, en un congreso de Medicina. Habla en inglés, lo aplauden. Se va a sentar para escuchar a otros, pero no puede dejar de mirar en su iPhone cómo va el marcador del partido de San Lorenzo.
Embelesate ahora que estás vivo,
Este mundo era ya una loqueria
Vamos, adelante.